Los atentados del 11 de septiembre fueron el punto de inflexión para la creación de un nuevo orden mundial de cara al siglo XXI. Hasta ese momento y desde la caída del Muro de Berlín y con la desintegración de la URSS, Estados Unidos era el eje político-económico más fuerte del mundo.
Durante la década de los noventa, el eje franco-alemán lideraba la emergencia de una superpotencia en Europa en confrontación con EE UU. Sin embargo, el 11 de septiembre, esta pretensión quedó en el olvido a favor de la creación de un eje euro-atlántico que garantizara la seguridad de las naciones.
Los atentados ideados por Al Qaeda, el movimiento del multimillonario saudí Osama Bin Laden, situaron al tercer milenio ante una nueva realidad: el multilateralismo de las relaciones internacionales. Toda la comunidad internacional buscaba la creación de un nuevo sistema de seguridad global frente a los ataques de los fanáticos de la Yihad o Guerra Santa musulmana.
Estados Unidos solicitaba, tras los ataques, y por primera vez en su historia, ayuda a la OTAN. Un claro mensaje de que América comenzaba a comprender que su seguridad no era una cuestión unilateral. Inversión militarCon el pretexto de la lucha antiterrorista, el gobierno de la era Bush incrementó el presupuesto en defensa con una cifra sin precedentes en la historia del país desde la expansión militar de Ronald Reagan. La cifra alcanzaba los 451.000 millones de dólares hasta el año 2007, un incremento de 36 %.
Han pasado diez años desde aquel 11 de septiembre y de las respuestas militares llevadas a cabo por la administración Bush. En la actualidad, Estados Unidos ha iniciado su retirada de Irak y Afganistán y estudia su presencia en Pakistán tras la caída de Bin Laden. El país se encuentra inmerso en una de las mayores crisis de su historia con una deuda de más de billones de dólares y por un déficit de casi tres billones y, parte de esta situación, se debe a las inversiones realizadas en defensa durante la era Bush.
¿Final de la lucha?El hecho de que Al Qaeda no ha vuelto a atacar de nuevo a Estados Unidos no responde a la fuerte inversión realizada. El hecho de acabar el pasado 2 de mayo con su líder no diluye la amenaza terrorista.
Estados Unidos tendrá que enfrentarse durante años a la posibilidad de nuevos ataques, mientras seguirá luchando por mantener la supremacía a nivel internacional aunque puede que cada vez más actores se sumen en la lucha por alcanzar este puesto.
George Bush, Tony Blair y Jose; Maria Aznar, tras firmar el pacto de las Azores. EFE
Barack Obama gestiona la operacion en la que se acabo con Bin Laden. REUTERS
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